sábado, 6 de marzo de 2010

Empate amistoso

Defensores de Belgrano 1 – Almirante Brown 1
LA SINTESIS
Estadio: Defensores de Belgrano
Horario: 17 horas, 06 de marzo de 2010
Público: 2000 Aprox.
Defensores de Belgrano: Raúl Sanzotti; Pablo Batallini, Leandro Martínez Montagnoli, Pedro Bocca y Nicolás Tarabini (59m Marcelo Marzoratti); Ricardo Aparicio, Jonhatan Páez, Maximiliano Ceratto; Albano Becica (71m Leonardo Luppino); Mauro Conacchiari y Javier Molina (44m Alejandro García). DT: Rodolfo Della Pica. Suplentes: Germán Oviedo, Luciano Nebot, Juan Lapietra, Maximiliano Serrano
Almirante Brown: Cesar Monasterio; Ivan Centurión, Federico León, Jesús Nievas, Sebastián Delaguila, Homero Sartori (74m Facundo González), Cristián Bustos (74m Joan Junta), Daniel Olmedo, Román Díaz (80m José Luis García), Federico Maras Chi y Rubén Ferrer. DT: Blas Junta. Suplentes: Fernando Otarola, Walter Mendoza, Abel Flegenal, Guido Ferreras.
Arbitro: Ariel Suárez
Líneas: Juan Vázquez y Pablo Salvador
Goles: 5m Federico Maraschi (AB); 91m Leandro Martínez Montagnoli (DB)
Amonestados: Tarabini (DB); Nievas, Delaguila, Centurión, Bustos, Olmedo, González (AB)
La Figura: Maximiliano Ceratto (DB)
Comentario:
Se moría la tarde, la aguja del reloj marcaba un trágico desenlace, los presentes no paraban de gritar y cuando todos resignados esperaban el final, Martínez Montagnoli con la certeza de que cabecearía mas que nadie, con la fe de un conquistador, saltó mas que ninguno para decretar la paridad en el Bajo Nuñez. Las gargantas enrojecidas, se transformaron en cantos líricos para gritar el tanto, que era un bálsamo para un encuentro que tenía sentencia de derrota.
Con la precocidad del primer ataque casi Defensores se encuentra con el primer grito de gol, cuando una gran jugada entre Becica y Molina rompió el cerco defensivo del conjunto “mirasol”, para ceder a Conochiari que remató desviado. En la jugada siguiente Páez se escapó por izquierda sin marcas y cuando entraba al área regalo el tiro en manos de Monasterio. Había una intención de juego en el local, pero a los cinco minutos, Román Díaz realizó una jugada notable y después de una serie de rebotes, (donde la defensa local hizo agua), la pelota quedó en poder de Maraschi, que sin marcas puso el uno a cero, injusto porque era su primera aproximación a territorio de Sanzotti. El golpe fue sentido por el local, que se obnubilo y perdió la brújula, entonces creció el trabajo de Sartori y Bustos en el mediocampo y la magia de Román Díaz. Por su parte Defensores dependía demasiado de Ceratto, porque Becica no podía asociarse con el volante, Aparicio y Páez perdían constantemente y quedaban expuestos a los contragolpes de Almirante. Antes de cerrar los primeros cuarenta y cinco minutos, Molina desperdició un mano a mano ante Monasterio, después de esa jugada debió salir por un fuerte golpe (en su lugar entró García). En el entretiempo pudimos disfrutar de una fiesta en las tribunas porque un puñado de hinchas de almirante acompañaron al “dragón” con cantos (ambas hinchadas comparten una amistad desde hace muchos años). Para el complemento pudimos ver el adelantamiento del conjunto que dirige Rodolfo Della Pica, Becica casi empata cuando fusilo al lado del palo de Monasterio, luego Sanzotti sacó un tiro libre de Román Díaz, que tenía destino de red. Pero la desventaja, no hizo más que desnudar las falencias ofensivas que tiene el local, nunca encontró la formula, solo las grandes apiladas de Ceratto ponían una cuota de esperanza, pero nadie entraba en su misma sintonía. La apatía de Almirante para sentenciar el encuentro y la carencia de recursos en “Defe” hicieron un segundo tiempo chato e intrascendente. Llegando al minuto final, un corner bien ejecutado por Ceratto encontró la cabeza de Montagnoli que ponía el uno a uno que era la rubrica de lo visto en la tarde. Justicia en el Juan Pasquale, porque el empate es el mejor resultado por lo visto. Tanto Defensores como Almirante, tendrán que mejorar en sus planteos, para poder alcanzar el sueño de ascender. Mientras tanto la fiesta de la tribuna, conmovió a propios y a extraños, entendiendo que con visitantes en el fútbol de ascenso, vuelve la alegría.

Mariano de Luzuriaga

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