domingo, 14 de febrero de 2010

Yaque nadie lo esperaba

Colegiales 1 – Almagro 2
LA SINTESIS:
Estadio: Colegiales
Horario: 17 horas, 14 de febrero de 2010
Público: 1700 personas Aprox.
Colegiales: Alejandro Granero; Gustavo Campuzano, Jorge Balanda, César Leguizamón Arce y Cristian Valdéz (73' Ramiro Fergonzi); Gastón Díaz (83' Ricardo Pérez), Cristián Argentino y Diego Cisterna; Germán Scamporrino; Jonathan Torres (78' Hugo Cuatrín) y Sergio Rodríguez. DT: Néstor Ferraresi. Suplentes: Jonatan Zarza, Sergio Luque, Claudio Verino, Elías Borrego.
Almagro: Diego Pave; Facundo Arguello, Juan Casini, Adrián González, Estebán Giambuzzi; Sebastián Vezzani (66' Mauro Algecira), Agustín Farias, Diego Figueroa, Juan Vinaccia (55' Santiago Bezruk); Cristián Jeandet (76' Julio Junco) y Alberto Yaqué. DT: Eduardo Pizzo. Sup: Ezequiel Bucciarelli, Martín Robles, Hernán Pérez, Carlos Belmonte.
Arbitro: Mauro Vigliano
Líneas: Julio Varela y Fabio Pate
Goles: 34' Scamporrino (C) ,65' Giambuzzi (A), 92' Carlos Yaque (A)
Amonestados: Diego Cisterna (C); Agustín Farias, Cristián Jeandet (A)
La Figura: Diego Cisterna (C)
Comentario:
Un viejo adagio del fútbol dice: “los goles no se merecen, se hacen”, esto le queda muy bien a este partido, en donde hubo un solo equipo en la cancha, que mereció ampliamente llevarse la victoria por lo expuesto en el terreno de juego, pero su rival que jamás encontró la formula para generar peligro, con dos llegadas se llevó inmerecidamente la victoria.
Como siempre que Colegiales juega en su estadio, el rol protagónico es patrimonio suyo, esta tarde quedó reflejado notoriamente, gracias al buen trabajo de Argentino en la recuperación y la buena sociedad creada entre Scamporrino y Cisterna sumado a la velocidad de Torres que era una bomba de tiempo para la endeble defensa de los de José Ingenieros. Las ocasiones de peligro del local, presagiaban la hecatombe en el área defendida por Pave. Lo tuvo Cisterna en dos oportunidades, primero con el pie cruzando un disparo cerca del palo y un cabezazo que rozó el travesaño. Seguía el predominio territorial de Colegiales, el vértigo que imponían los jugadores locales no podía ser sostenido por más tiempo. Torres y Rodríguez despilfarraron dos chances claras para abrir el tanteador. ¿Almagro?, era intrascendencia pura, solo algún pelotazo de Figueroa, pero se nublaban los atacantes al llegar a los dominios de Granero. A los treinta y cuatro, una jugada monumental de Cisterna dejó mano a mano a Scamporrino con el arquero, el volante definió con mucha clase, para establecer el uno a cero que era muy justo por lo visto en la tarde. Luego de convertir el tanto, Colegiales siguió buscando hasta el final del primer tiempo otro gol más, Sin embargo no lo pudo concretar. La segunda parte no varió demasiado, territorialmente el dominio absoluto fue de los de Munro, mientras que Almagro buscaba alguna contra, pero sin sorpresas. Scamporrino tuvo el segundo grito, pero no llegó a conectar un centro de Torres debajo del arco. Pero a los veinte minutos, hubo una jugada que cambió el rumbo del encuentro, un tiro libre desde atrás de la mitad de la cancha que aparentemente no traía consecuencias, fue ejecutado rápidamente por Giambuzzi que sorprendió a Granero que estaba adelantado, poniendo el uno a uno injusto. Un silencio sepulcral sobrevoló el estadio de Colegiales, todos esperaban la goleada y veían un empate que nada tenía que ver con lo expuesto por ambos equipos. Intento despertarse el local, luego del cimbronazo del gol, pero había muchos nervios en los jugadores y por eso ya no generaban el mismo circuito peligroso de la primera parte. En la última jugada, un pase brillante de Figueroa, dejó a Yaque cara a cara con Granero, el delantero con total frialdad, ajustició al arquero y puso el dos a uno final. Si el empate era demasiado premio para la visita, la victoria no tenía nada que ver con el desarrollo del partido, pero el árbitro hizo sonar su silbato y ganó Almagro.
Si Colegiales hubiese definido las innumerables situaciones que tuvo, hoy hablaríamos de una goleada épica, sin embargo los dirigidos por Pizzo, solo tuvieron dos ocasiones y las concretaron. Esto demuestra que cuando se tienen las oportunidades hay que concretarlas para que el rival no crezca y se convierta en una verdadera pesadilla.
Mariano de Luzuriaga

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